Con diferentes actividades y locaciones, en la jornada de hoy, se desarrolló la celebración del 193º Aniversario de la Fundación de Azul. La misma comenzó en el Veredón Municipal, donde se hizo el homenaje al coronel Pedro Burgos.
En la ocasión, estuvieron presentes, el intendente Nelson Sombra, las legisladoras provinciales María Inés Laurini y Laura Aloisi, el presidente del Concejo Deliberante Juan Ignacio Furiasse, el presidente del Consejo Escolar Facundo Acosta, funcionaros municipales, concejales, autoridades militares y de seguridad y representantes de entidades intermedias.
La ceremonia incluyó una breve reseña histórica y la colocación de ofrendas florales ante el busto del fundador de la localidad. Luego se izaron las banderas en la Plaza San Martín y más adelante, en la Iglesia Catedral, fue la Acción de Gracias.
Palabras del Intendente y desfile
Por la tarde, en el Balneario Municipal se desarrolló el acto protocolar con la entonación del Himno Nacional Argentino, interpretado por la Banda Combate de Perdriel y en lengua de señas, por las niñas Guadalupe y Luján Roca.
Luego, el jefe comunal entregó un reconocimiento a Miguel Barbero como Quijote Azuleño 2025, por su acción solidaria que permitió iluminar la cruz de la Iglesia Catedral.
A continuación, el intendente Nelson Sombra se dirigió a los vecinos, las vecinas y autoridades presentes para conmemorar el Aniversario de Azul. Al respecto, el jefe comunal señaló:
“Nos reunimos hoy para celebrar 193 años de historia. Casi dos siglos de caminos recorridos, de sueños sembrados, de esfuerzos colectivos que dieron forma a la localidad que hoy habitamos. Esta fecha no debe ser un dia más en el calendario: debe ser una oportunidad para mirarnos como comunidad, para reconocer de dónde venimos y, sobre todo, para avanzar hacia dónde queremos ir.
A lo largo de estos 193 años, generaciones enteras han tejido la identidad de nuestro pueblo. Lo hicieron con trabajo, con compromiso, con solidaridad y con la profunda convicción de que nadie se construye solo. Cada familia, cada institución, cada vecino y vecina dejó una huella que hoy sigue viva en nuestras calles, en nuestras tradiciones y en los valores que compartimos. Esa historia común es nuestro mayor patrimonio.
En tiempos de cambios acelerados, de exigencias cotidianas y de desafíos sociales cada vez más complejos, resulta fundamental detenernos a reflexionar sobre la importancia de los lazos sociales. Los vínculos que construimos —con nuestra familia, nuestros amigos, nuestros vecinos, nuestras organizaciones— no solo nos definen como comunidad, sino que tienen un impacto directo y profundo en nuestra salud física y mental.
Numerosos estudios demuestran que las personas que cuentan con redes de apoyo sólidas viven más y mejor. Sentirse acompañado, escuchado y valorado reduce el estrés, fortalece el sistema inmunológico, mejora el estado de ánimo y previene el aislamiento, la ansiedad y la depresión. Pero más allá de los datos, todos sabemos por experiencia propia que un saludo a tiempo, una charla compartida, una mano extendida o un abrazo sincero pueden cambiar un día, y a veces, una vida.
Históricamente, las plazas han sido puntos de reunión, las fiestas populares, las instituciones deportivas, religiosas y culturales, las escuelas, los clubes y las comisiones vecinales. Esos espacios no son solo edificios o eventos; son verdaderos corazones sociales donde se construye pertenencia, donde se aprende a convivir, a respetar las diferencias y a trabajar por objetivos comunes.
La gran cantidad de talleres municipales gratuitos que con esfuerzo sostenemos, tienen esa razón de ser.
Sin embargo, también sabemos que los tiempos actuales nos presentan nuevos retos. El uso intensivo de la tecnología, las preocupaciones económicas y las experiencias de los últimos años han generado, en muchos casos, distancias invisibles entre las personas.
Por eso, este aniversario nos invita a renovar un compromiso esencial: cuidar y fortalecer nuestros lazos sociales como un acto de responsabilidad colectiva. Construir comunidad no es tarea de unos pocos ni depende únicamente de las autoridades. Es un proceso cotidiano que se nutre de pequeños gestos: Interesarnos por el otro, participar, escuchar con respeto, colaborar, ofrecer ayuda y pedirla cuando la necesitamos. Cada acción cuenta. Y por fortuna, son muchos los vecinos que se sienten motivados a colaborar, a involucrarse desde su lugar, individual o colectivamente, con este objetivo comùn que es sacar a Azul adelante, porque seguramente comprenden que todos somos protagonistas del presente pero también del futuro de nuestra localidad.
Debemos comprometernos ,especialmente quienes ocupamos algún rol institucional en dar el ejemplo: no podemos naturalizar la burla, la descalificación, la crueldad como forma de comunicación dado que la violencia en cualquiera de sus manifestaciones erosiona el sentido de comunidad.
A 193 años de su nacimiento, nuestra localidad tiene la fortaleza de su historia y el potencial de su gente. Tenemos el desafío —y la oportunidad— de seguir construyendo un lugar donde nadie queda afuera, donde se promueve la inclusión, la empatía y la solidaridad intergeneracional. Donde los niños crecen sabiendo que hay adultos que los cuidan, los jóvenes encuentran espacios para expresarse y proyectarse, y los adultos mayores son valorados por su experiencia y sabiduría, donde valga la pena vivir, crecer y envejecer dignamente. Un lugar donde el bienestar individual esté profundamente ligado al bienestar colectivo.
Este aniversario es, entonces, una invitación abierta y sincera: a reencontrarnos, a participar, a involucrarnos. A fortalecer las instituciones, a cuidar los espacios comunes, a generar nuevas propuestas y a sostener las que ya existen. A dialogar, a crear y a trabajar juntos.
Que estos 193 años nos encuentren orgullosos de lo que somos, agradecidos con quienes nos precedieron y comprometidos con quienes vendrán. Sigamos tejiendo redes, construyendo puentes y apostando al encuentro como camino. Porque una comunidad unida no solo honra su historia: también construye un futuro más saludable, más justo y más humano para todos.
Feliz aniversario. Sigamos creciendo juntos”.
Seguidamente, se cantó el Feliz Cumpleaños a la localidad y se hizo el desfile cívico, militar y tradicionalista que se extendió por Avda. Urioste entre Avda. Bidegain y Burgos.
Inauguración temporada estival
Más adelante, en el Puente Moto Arias, luego de una pasada de kayaks de la Escuela Municipal de la disciplina, se hizo la bendición de las aguas, con lo que se dio por inaugurada la temporada de verano 2025-2026 en el Balneario Municipal.
En la oportunidad se izó la Bandera Nacional, hubo invocaciones religiosas y además de las autoridades presentes, acompañaron los empleados que laboraron para poner en valor el espacio público y los guardavidas que trabajarán en el periodo estival.
Al respecto, el mandatario municipal indicó que “no tengo más que palabras de agradecimiento para todos los trabajadores municipales que se han puesto al hombro un cumpleaños más y han dejado hermoso este espacio público tan icónico en la provincia de Buenos Aires que es un orgullo venir a verlo y verlo tan bonito”.
En tanto, agradeció además “el trabajo incansable de los guardavidas, quienes nos cuidan cotidianamente para que podamos disfrutar en armonía, en familia de este hermoso balneario”.
“Gracias a la Escuela de Canotaje por este desfile y a la comunidad de Azul por participar de este evento”-agregó Sombra.
Espectáculos musicales y festejo
Por la noche, llegó el turno de los espectáculos musicales. Con gran acompañamiento de público, integrantes del Taller de Música de Cacharí, la banda Peso Neto y el grupo La Santa Fe fueron subiendo al escenario para dar cierre a una jornada en la que Azul fue la protagonista.
Cabe destacar que además, durante todas las actividades en el Balneario, participaron emprendedores locales, foodtrucks y feriantes que dieron marco a la propuesta con la que se festejó el Aniversario de la localidad.














